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A blast from the past: Juliette & The Licks

Empiezo con éste una serie de posts relacionados con el pasado más o menos inmediato, relacionados con cosas sobre las que debería haber escrito en su momento, pero que por vagancia, dejadez, mujeres, rock&roll u otros motivos diversos han ido quedando en los posos del pasado más o menos inmediato. Como plato inicial servimos bien fresquito el concierto de Juliette & The Licks que tuvo lugar el 7 de Mayo.

Puede que a alguien le suena la cara de la chiquilla: sí, Juliette Lewis salía en Abierto hasta el amanecer, esa película en la que Robert Rodríguez se cachondeaba un poco de las típicas películas de zombis con Tarantino, Clooney y la Lewis herself delante de la cámara. Cosa que también intentó Santiago Seguro con Una de zombis con más pena que gloria... Bueno, el caso es que la otrora actriz (apareció en más de 40 películas, incluyendo la del abogado) se cansó de su oficio, y además de predicar las doctrinas de la cienciología se ha dedicado al rock de garage con un moderado éxito que sin duda le ha reportado pingües beneficios.

En esta ocasión, con un interesante y correctísimo previo de la Explosión de Blues de Jon Spencer, la aforementioned Julieta y sus compis de banda nos dedicaron una hora y media de algo más que ruído, pese a la paupérrima acústica del pabellón principal de Expocoruña. Los temas más conocidos se hicieron un poco de rogar, aunque acabaron saliendo toditos, incluyendo (¡cómo no!) los conocidos jits «You're speaking my language», «Hot kiss» y «Sticky honey», en lo que se podría llamar un buen concierto en el que el público vio cumplidas sus expectativas — no como en los de otros engreídos que se dedican a hacerse de rogar para tocar alguno de sus temas más aclamados mientras dan la murga con canciones de su (prácticamente ignorada) discografía reciente. Pero de éstos últimos hablaremos otro día.

Resumiendo en unos puntitos rápidos:

  • La acústica del local: francamente mejorable.
  • Los teloneros cumplieron con creces, logrando incluso que la gente les prestase atención y aplaudiese (lo cuál habla mucho en favor de ellos).
  • A la Juli se le va un poco la olla, pero se entrega en el escenario, y eso es bueno.
  • La gente que llevaba un par de cervezas de más y se le iba la pinza pisando a sus congéneres debería haberse quedado en casa y verlo en diferido.

Y sí, ya sé que en un post pasado comenté por encima este concierto; pero me apetecía dar algún detalle más. Eso sí: no se pierdan el siguiente episodio de A blast from the past.